La montamos en una fiesta, incluido con mi hermano una buena orgía… Esta historia tiene que ver con las fiestas recién pasadas.
Nos encontrábamos festejando mi hermano y su novia, mi primo y mi prima y mi novio, es decir tres hombres y tres mujeres.
Primero cenamos y después nos quedamos conversando un rato en la terraza, charlamos de todo un poco, pero sobre todo de sexo ya que la novia de mi hermano es muy mojigata, muy reservada y no le gusta hablar de eso, de sexo. Enseguida nos dimos cuenta, así que empezamos a molestarla, sin mucha insistencia, muy disimuladamente.
Contrariamente mi primita es muy caliente, y ya empezaba a abrirse de piernas para llamar la atención, también me di cuenta que mi novio no dejaba de mirarla, en todo caso, ella es muy bonita 22 años y muy atractiva, de esas chicas que dan ganas de comérselas y que los machos devoran con la mirada. Yo soy muy normal ni más ni menos caliente, pero admito que esta situación me incomodaba un poco pero también me excitaba, pues me gustaba que mi novio se calentara con mi prima.
Nos pusimos a bailar, uno de esos merengues que calientan muy adentro, cada cual con su pareja, mi hermano y su novia y yo con mi novio, y mis dos primos que no son hermanos, pero, en fin constituían también una pareja, pero no de enamorados como nosotros. Saqué a bailar a mi primo y la novia de mi hermano bailaba con mi prima, claro, que la novia de mi hermano no sabia con quien estaba bailando, hasta el momento todo estaba de lo mejor, cuando de repente, mi prima le da un beso en plena boca a Cristina la novia de mi hermano, dejándola sin aire, y casi se armó la guerra, le dijo a Luis, que era mejor irse ya que parecía que la gente aquí, no tenia buenas costumbres, yo también quede un tanto sorprendida, pues, no sabia que a Violeta también le gustaban las mujeres, cosa que me excitó mas aun.
Bueno, tratamos de calmar a Cristina, nos tomamos unos tragos y encendimos unos cigarrillos de marihuana, por supuesto Cristy, no fuma, pero en un momento cuando era yo la ultima en fumar, se lo pasé a ella y fumó unas cuantas chupadas.
A mí la hierba, me calienta un poco, así que me quité la blusa, quedando solo en sostén, Violeta quiso hacer lo mismo, pero, le dije, que no lo hiciera, a lo que me hizo caso. Pero luego de un momento me acerqué a ella y le quite yo misma su polera, vaya sorpresa, pues, no llevaba sujetador, todos nos quedamos muy sorprendidos, pues tiene unos pechos preciosísimos de esos que dan deseos de morderlos muy suavemente, no pude contenerme y se los acaricie automáticamente, y ella me respondió con una caricia en la mano. No lo van a creer, pero, Cristina se levantó de su asiento y quitándose también la blusa nos dejaba ver también sus pechos atados con un sostén que la hacia verse aun más hermosa, nos pusimos a bailar entre mujeres y los chicos nos miraban desde sus lugares, estaban bastante excitados, ya que de vez en cuando se acariciaban el pene por encima del pantalón, a todo esto la novia de mi hermano comenzó a acariciar a Violeta y le decía que la perdonara por haber sido tan boba, pero que no estaba enojada y quería hacerse perdonar, me fui a sentar con mi novio, a mirar el cuadro que teníamos en frente, las dos chicas besándose y acariciándose como si estuvieran solas, las manos parecían alas, volando por sus cuerpos, se desnudaron, y se fueron a tirar en el césped, estaban pero muy calientes, que cosa más maravillosa ver dos mujeres que hacen el amor, esos besos tan adentro en el coño, y los mordiscos en los pezones, no me aguanté mas y fui a juntarme con ellas, me agarraron entre las dos y besaron como nunca me habían besado, jamás he hecho el amor con chicas, pero debo admitir que es muy bueno las chicas besan delicioso, no mejor que los hombres, pero diferente, como con un fuego que viene desde el vientre.
Ordenamos todo y nos sentamos otra vez. Había tensión en el ambiente y nadie habló. Entonces yo me levanté, salí por la puerta y volví a entrar.
- Buen día a todos? Qué tal? Cómo les ha ido en el trabajo?
Y luego de la broma nos pusimos a conversar como si nada hubiera pasado hasta que regresaron nuestros padres. De inmediato nos pusimos a hablar de estupideces, delante de mis padres hablábamos de la decadencia de la sociedad, de la inseguridad y el crimen, de la corrupción de la juventud y esas cosas, aunque nos mirábamos y con la vista nos decíamos todo lo bien que la habíamos pasado…
